Conseguir una Flora Intestinal Saludable

Conseguir una Flora Intestinal Saludable

La flora bacteriana o microbiota es una gran comunidad que está presente en nuestro intestino desde el nacimiento. Es considerada como un órgano, el cual es tan importante que algunos lo reconocen como el “segundo cerebro”. 

Por ello, a continuación vamos a explicar porqué es tan importante la flora bacteriana, que relación tiene con el estado de salud y cómo debemos cuidarla.

La flora bacteriana o microbiota, ¿Qué es?

Se denomina microbiota a la comunidad de microorganismos reunidos en un lugar determinado. Estos lugares pueden ser la piel o las mucosas como las de la nariz, boca o la del intestino. El colon es la última parte del intestino y es el que presenta un mayor número de microorganismos. Esto se debe a que en el colon, el tránsito intestinal es más lento y hay unas condiciones de viscosidad y temperatura adecuadas para el desarrollo de la microbiota, y sobre todo, no hay mecanismos que supriman el crecimiento bacteriano. 

Este conjunto de microorganismos empieza a formarse en el parto, ya que el bebé recibe bacterias de parte de la madre. La microbiota se va enriqueciendo según van pasando los años y puede ir cambiando, aunque siempre conservará una parte intacta de la primera infancia.  

Cada persona posee una microbiota diferente, pues esta se forma según el ambiente en el que se convive y la alimentación que se lleve, por ello se considera, que es una marca única de cada individuo. 

La microbiota es un órgano muy grande y sus funciones dentro del organismo son diversas y muy importantes. 

Realiza funciones de barrera defensiva, pues previene la invasión de agentes infecciosos, y mantienen un equilibrio de especies evitando el sobrecrecimiento. También participa en la defensa ante enfermedades, porque regula el sistema inmunitario. Colaboran en el recambio y diferenciación de las células de la pared intestinal. 

Posee una función nutritiva, ya que la fermentación bacteriana de la fibra que consumimos produce energía, y da el combustible necesario para las células intestinales. Además, esta fermentación produce ácidos grasos que están asociados a la reducción de ciertos tipos de cáncer. También, produce vitamina K, B12, la formación de aminoácidos o la mejora de la absorción del hierro y el calcio en el colon. 

La flora bacteriana de nuestro intestino trata de mantenerse en equilibrio, ya que las bacterias de nuestro intestino impiden la colonización por bacterias exógenas o patógenas,  y así evitar enfermedades infecciosas. Por otro lado, las células de la pared intestinal tienen que realizar una labor compleja para distinguir cuerpos patógenos de las bacterias beneficiosas. De esta manera hay una inmunotolerancia equilibrada entre la mucosa intestinal y la microbiota.

Una pérdida del equilibrio, podría comprometer la inmunidad y desencadenar respuestas inflamatorias. Por esta razón es tan importante cuidar la microbiota intestinal para tener una buena salud, tanto digestiva, como general.  

Los síntomas más comunes de desequilibrio en la microbiota serían diarrea, distensión abdominal, estreñimiento, digestiones pesadas, gases, dolor o ruido intestinal. 

Puede estar causado por muchos factores como estrés, trastornos del sistema digestivo o inmunitario, infecciones intestinales, procesos diarreicos, seguir una mala alimentación, sedentarismo, hábitos tóxicos, tratamiento con antibióticos o envejecimiento. 

¿Cómo podemos evitar un desequilibrio?

Para evitar un desequilibrio en la microbiota, es importante basar nuestra dieta en alimentos de origen vegetal, como frutas y verduras. Estas aportan polifenoles con función antioxidante y sirven para mejorar la composición de la microbiota y la función intestinal. 

Optar por productos ricos en fibra ya que promueven el crecimiento y la actividad de bacterias beneficiosas por su efecto prebiótico. 

¿Qué hacer si padecemos un desequilibrio de la flora?

En caso de sufrir síntomas y sospechar de desequilibrio es necesario acudir a un profesional, para valorar y realizar un diagnóstico. 

Una solución muy adecuada, sería un buen aporte de prebióticos y probióticos. 

Los prebióticos son fibras vegetales especializadas. Actúan como fertilizante, estimulando el crecimiento de bacterias sanas en el intestino. También son  “alimento” para las bacterias beneficiosas del organismo. Las nutren y así consiguen que realicen mejor su función. 

En cuanto a los probióticos, según la Organización Mundial de la Salud (OMS) se definen como probióticos: “microorganismos vivos que, cuando se administran en cantidades adecuadas, confieren un efecto beneficioso para la salud del sujeto que lo recibe”. Las especies de Lactobacillus y Bifidobacterium son las más utilizadas como probióticos. 

Estos ayudan a digerir ciertos alimentos, intervienen en la síntesis de vitaminas del grupo B, mejoran la absorción de calcio, ayudan a mantener el equilibrio de la flora intestinal, mejoran y regulan el tránsito intestinal y en general fortalecen el sistema inmune. 

En general, los suplementos probióticos son seguros y tienden a ser bien tolerados por la mayoría de las personas que los consumen. 

Sin embargo, los suplementos con probióticos solo se deberían tomar en casos de un claro desequilibrio de la flora intestinal, como por ejemplo, después de haber realizado un tratamiento con antibióticos, en casos de diarrea aguda o infecciones intestinales. 

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Comments (1)

  • Beatriz

    Es importantísimo cuidar nuestra microbiota. Un post muy útil, siempre aportáis contenidos de calidad. Seguid así!

    diciembre 10, 2020 at 3:00 pm

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